INTRODUCCIÓN

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JOAQUÍN GÓMEZ CARRILLO, escritor de Cieza (Murcia), España. Es el autor del libro "Relatos Vulgares" (año 2004), así como de la novela "En un lugar de la memoria" (año 2006). Ha publicado igualmente cuentos, poesías y relatos en revistas culturales, como "La Sierpe y el Laúd", "Tras-Cieza", "La Puente", "La Cortesía", "El Ciezano Ausente", "San Bartolomé" o "El Anda"; o en el libro editado por Vita Brevis titulado "El hilo invisible". Así mismo, participa como articulista en el periódico "El Mirador de Cieza" bajo el título genérico: "El Pico de la Atalaya" (antes "La República de Cieza"). Ha publicado en internet el "Palabrario ciezano y del esparto".

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17/4/10

La historia y la basura

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Cieza, pueblo mío
Hace poco ha cambiado la empresa encargada de recoger y tratar las basuras de Cieza, por eso están sustituyendo los contenedores y poniendo otros nuevos que se abren con el pie, pisando sobre una barra metálica; mucho mejor, ¿no? A ver si nos acostumbramos a utilizarlos correctamente y depositar las bolsas a en las horas establecidas.

Pero, miren, desde los tiempos en que la basura se recogía por la calle con un carro (el "carrico de la basura") han cambiado mucho las cosas. Y lo que más ha cambiado es la cantidad de desechos que se generan en las casas: materia orgánica, envases, plástico, papel, vidrio…, de todo. Yo creo que cuando pasen mil años, los sabios arqueólogos que clasifiquen la historia, a este periodo en que vivimos nosotros quizá lo identifiquen como “la Edad de la basura”.

En la actualidad, al igual que pasa con los coches, que por más que ensanchen las carreteras, no caben en ellas, la basura de las ciudades lo desborda todo: no cabe en los contenedores, que están siempre saltándose; no cabe en los vertederos, los cuales forman ingentes montañas; y no se da abasto en las plantas de reciclaje a separar tantos componentes nocivos para el medio ambiente que contienen los residuos urbanos.

Antes, cuando se vivía con pocas necesidades, de las casas salía prácticamente sólo la ceniza de los hogares. ¿Por qué? Pues por dos motivos principales: el primero era que no existían los supermercados o autoservicios, donde todo va envasado, enlatado, plastificado y empaquetado, sino que la mayoría de productos se vendía a granel en las tiendas, y el tendero o la tendera te los metía en cartuchicos o te los envolvía en papel de estraza, o si era líquido te lo echaba en la vasija que tú llevabas (¡hasta la colonia se vendía a granel!); y el segundo motivo era que en las casas se criaban animales (si tú no los tenías, los tenía el vecino: gallinas, conejos, marranos, cabras, burras…) y cualquier desecho de comida, frutas o verduras, se aprovechaba para alimentarlos. ¿Qué quedaba para sacar a la basura? Nada; la ceniza de la lumbre o del brasero de picón, si a caso.

Luego, cuando por causa de la modernización de la vida, comenzaron a llenarse más los cubos que la gente sacaba por la noche, el Ayuntamiento hubo de ampliar este servicio con nuevos vehículos de recogida. Pero todavía no se pensaba que la basura fuera un problema, de manera que se arrojaba en cualquier vertedero y en paz. Durante un tiempo se estuvo tirando al Barranco de los Burros, más arriba del Maripinar, y en otro vertedero improvisado por el paraje de Las Ermiticas; aunque más tarde se elegiría como vertedero municipal el de los Albares. Sin embargo aún éramos “subdesarrollados” y nos daba igual el medio ambiente, y los camiones iban descargando allí la basura a la buena de dios, en espera de que la naturaleza obrara.

Pasados los años, la basura empezaba a convertirse ya en un problema para la civilización (y lo es todavía en muchas urbes, sobre todo de los países pobres, sin medios para tratarla), por lo que no hubo más remedio que inventar las plantas de reciclaje. Cuando Cieza llegó a tener esta necesidad acuciante, el Ayuntamiento contrató una empresa jumillana con el fin de que se llevara la basura para su tratamiento. Entonces los Rumbos la seguían recogiendo por la calle con sus camioncicos y la depositaba en dicho vertedero de los Albares, de donde se la llevaban después en grandes camiones a la planta de Jumilla.

Años más tarde se contrató el servicio con otra empresa mayor, que poseía sus propias plantas, y que instaló contenedores en todo el pueblo; de modo que ya no se descargaba la basura en el vertedero, sino que directamente se la llevaban al reciclaje o a dios sabe dónde; a la vez que se mantenía en funcionamiento, allí mismo en los Albares, un “ecoparque” perfectamente controlado, donde cualquier particular podía depositar sus residuos. Y así hasta hace poco más de un mes, que se ha producido el cambio, continuando la actual empresa con el mismo sistema.

Pero, de todo el tiempo en que se había estado tirando la basura en los Albares, una gran área de terreno se hallaba contaminada por el gigantesco basurero. De modo que las autoridades competentes, hace algunos años, se dispusieron a “remediar” el problema, y, con el correspondiente presupuesto, inauguración y foto, mandaron echar tierra sobre el asunto, recuperar el terreo contaminado de años y construir allí un parque; un recinto con miras ecológicas, cercado y cerrado con su valla y su candado, con sus arbolitos, sus bancos, sus aparatos para hacer gimnasia y sus papeleras niqueladas, sin estrenar. Y allí está, cerrado y cercado. Si dios no lo remedia, la naturaleza, que tiende al caos, obrará.
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"El viaje de Viernes Santo". Relato publicado en la revista de Semana Santa "La Cortesía", el año 2007. Narra el periplo de unos zagales del Campo de Ricote que decidieron acudir a ver la procesión a Cieza atravesando la Sierra del Oro por el Collado del Portajo.

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Cuentos del Rincón

Cuentos del Rincón es un proyecto de libro de cuentecillos en el cual he rescatado narraciones antiguas que provenían de la viva voz de la gente, y que estaban en riesgo de desaparición. Éstas corresponden a aquel tiempo en que por las noches, en las casas junto al fuego, cuando aún no existía la distracción de la radio ni el entoncemiento de la televisión, había que llenar las horas con historietas y chascarrillos, muchos con un fin didáctico y moralizante, pero todos quizá para evadirse de la cruda realidad.
Les anticipo aquí ocho de estos humildes "Cuentos del Rincón", que yo he fijado con la palabra escrita y puesto nombres a sus personajes, pero cuyo espíritu pertenece sólo al viento de la cultura:
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* Tres mil reales tengo en un cañar
* Zuro o maúro
* El testamento de Morinio Artéllez
* El hermano rico y el hermano pobre
* El labrador y el tejero
* La vaca del cura Chiquito
* La madre de los costales
* El grajo viejo
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Frases para la reflexión:

"SE CREYÓ LIBRE COMO UN PÁJARO, Y LUEGO SE SINTIÓ ALICAÍDO PORQUE NO PODÍA VOLAR"

"SE LAMÍA TANTO SUS PROPIAS HERIDAS, QUE SE LAS AGRANDABA"

"SI ALGUIEN ES CAPAZ DE MORIR POR UN IDEAL, POSIBLEMENTE SEA CAPAZ DE MATAR POR ÉL"

"SONRÍE SIEMPRE, PUES NUNCA SABES EN QUÉ MOMENTO SE VAN A ENAMORAR DE TI"

"SI HOY TE CREES CAPAZ DE HACER ALGO BUENO, HAZLO"

"NO SABÍA QUE ERA IMPOSIBLE Y LO HIZO"

"NO HAY PEOR FRACASO QUE EL NO HABERLO INTENTADO"