INTRODUCCIÓN

______________________________________________________________________________________________________
JOAQUÍN GÓMEZ CARRILLO, escritor de Cieza (Murcia), España. Es el autor del libro "Relatos Vulgares" (año 2004), así como de la novela "En un lugar de la memoria" (año 2006). Ha publicado igualmente cuentos, poesías y relatos en revistas culturales, como "La Sierpe y el Laúd", "Tras-Cieza", "La Puente", "La Cortesía", "El Ciezano Ausente", "San Bartolomé" o "El Anda"; o en el libro editado por Vita Brevis titulado "El hilo invisible". Así mismo, participa como articulista en el periódico "El Mirador de Cieza" bajo el título genérico: "El Pico de la Atalaya" (antes "La República de Cieza"). Ha publicado en internet el "Palabrario ciezano y del esparto".

Buscador por frases o palabras

Buscador por fechas de publicación

Traductor de esta página a más de 50 idiomas

14/9/15

El cinturón yermo

.
Erial de terrenos incultos y llenos de malezas alrededor del pueblo
Durante años, la culpa probablemente haya sido de los deseos de especulación por parte de empresas y particulares, o de meras expectativas de un lucro sustancioso de cara a la urbanización de terrenos en torno al pueblo. Pero los años pasan y la apertura de polígonos no se materializa con excesiva celeridad; de modo que las posibilidades de que unas tierras se conviertan realmente en solares urbanos, listos para construir, se mantienen en un plano futuro más tiempo que el deseado por sus propietarios. En tanto, las fincas, otrora cultivadas y en producción agrícola, dejan de trabajarse definitivamente: no se aran o cava, no se limpian de malezas, no se vallan para evitar que se conviertan en “basureros”; en definitiva, no se cuidan como debieran, presentando los campos el feo aspecto de la dejadez y el abandono.

Miren, las ciudades no solo pueden ser hermosas manteniéndolas limpias y embellecidas por dentro (calles, plazas, jardines, parques, edificios, monumentos, etc.), sino que también cuenta, y mucho, la zona circundante, los alrededores del casco urbano. Por eso en algunas localidades, cuyos responsables tienen sensibilidad hacia el medio ambiente y arte de buen gobierno, se incluyen en sus planificaciones urbanas los llamados “cinturones verdes”, que están constituidos por una serie de espacios ajardinados o terrenos donde priman las arboledas y la vegetación controlada por la mano del hombre, y que de alguna manera se extienden fuera y alrededor del perímetro urbano (extramuros), haciendo más habitable el entorno y dando mejor calidad de vida a los ciudadanos.

Pero aquí, ya saben lo que pasa, que no hemos viajado para cerciorarnos de que estas cosas existen y poder tomar nota de ellas (a veces no está mal copiar buenas ideas de otros); aquí no hemos ido ni a Ricote, cuyos limonares, bien cavados y plenos de frutos, tocan con sus ramas las últimas casas del pueblo. Por eso aquí, en Cieza, hay terrenos en el extrarradio que llevan 25 o 30 años hechos un erial, una selva de matorrales, con la hipotética golosina de que un día puedan sacar de pobres a sus propietarios, cuando los dejen edificar en ellos; aunque ese día en la mayoría de los casos se hace tardo en llegar. Mientras tanto crece en torno a nuestro pueblo un cinturón de tierras perdidas, donde proliferan de forma selvática las “malas matas”, cuando no los vertidos y basuras.

Yo recuerdo, por poner un caso, que cuando construyeron el colegio Juan Ramón Jiménez y el Centro de Salud, los olivares aún se regaban y cuidaban hasta lo que hoy es la Avenida García Lorca. Pero corrió el bulo de que todo ese campo iba convertirse en solares muy pronto y hubo (lo sé de buena tinta) quien invirtió en terrenos de la huerta para inmediatamente dejarlos perder, movido por el “jodío” afán de lucrarse. Pero han pasado 30 años y la visión de esas fincas es penosa. Las oliveras se fueron secando (siguen secándose, pues el abandono llega ya hasta el Camino del Cementerio), y de construir en la zona, está difícil. Algunos de los que se frotaban las manos dejando la tierra inculta hasta se habrán muerto (o se morirán al paso que vamos) sin ver hincharse de billetes su cartera. Mas, desgraciadamente, lo que tenemos en ese lado del pueblo, y en otros como en derredor de la Ermita, en la zona de las Casas del Pájaro, en los aledaños de la Avenida Ríos Gil, en la parte de La Arboleja o frente al Hospital, es el triste paisaje de un cinturón yermo de terreno que “ahoga” el pueblo.

Es lo que hay. ¿Pero existe una solución para revertir esa tendencia, esa manía, de los propietarios a dejar en el abandono sus fincas en espera de que llegue el Plan General? Bueno, habría que pensar (cosa que entra en el sueldo de algunos responsables). Al menos, digo yo, ¡salven las oliveras centenarias!, que han dado vida y fama a Cieza desde hace muchos años.

Miren, lo que no podemos hacer es estar todos los años esperando a las contrataciones de los Consejos Comarcales (“a los del paro”), para que “malamente”, y ya saben a lo que me refiero, limpien algunas pequeñas áreas cuyos matorrales “asfixian” a los vecinos. No, miren ustedes, lo que habría que sacar es una ordenanza municipal, en la cual se establezca la obligatoriedad de los propietarios de mantener limpios sus terrenos, al menos en 500 metros a la redonda del límite urbano (y cuando ellos no lo hagan puntualmente, el Ayuntamiento lo haría de forma subsidiaria, cobrándoles todos los gastos). Si no quieren cultivar, esperando que caiga la breva de los solares, vale, pero el terreno que se mantenga limpio de malezas y basuras. Ah, y protegiendo las oliveras, ¡por dios!
©Joaquín Gómez Carrillo
(Publicado el 12/09/2015 en el semanario de papel "EL MIRADOR DE CIEZA")

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

EL ARTÍCULO RECOMENDADO

.
"El viaje de Viernes Santo". Relato publicado en la revista de Semana Santa "La Cortesía", el año 2007. Narra el periplo de unos zagales del Campo de Ricote que decidieron acudir a ver la procesión a Cieza atravesando la Sierra del Oro por el Collado del Portajo.

LOS DIEZ ARTÍCULOS MÁS LEÍDOS EN LOS ÚLTIMOS TREINTA DÍAS

Cuentos del Rincón

Cuentos del Rincón es un proyecto de libro de cuentecillos en el cual he rescatado narraciones antiguas que provenían de la viva voz de la gente, y que estaban en riesgo de desaparición. Éstas corresponden a aquel tiempo en que por las noches, en las casas junto al fuego, cuando aún no existía la distracción de la radio ni el entoncemiento de la televisión, había que llenar las horas con historietas y chascarrillos, muchos con un fin didáctico y moralizante, pero todos quizá para evadirse de la cruda realidad.
Les anticipo aquí ocho de estos humildes "Cuentos del Rincón", que yo he fijado con la palabra escrita y puesto nombres a sus personajes, pero cuyo espíritu pertenece sólo al viento de la cultura:
.
* Tres mil reales tengo en un cañar
* Zuro o maúro
* El testamento de Morinio Artéllez
* El hermano rico y el hermano pobre
* El labrador y el tejero
* La vaca del cura Chiquito
* La madre de los costales
* El grajo viejo
_____________________________________________________

Frases para la reflexión:

"SE CREYÓ LIBRE COMO UN PÁJARO, Y LUEGO SE SINTIÓ ALICAÍDO PORQUE NO PODÍA VOLAR"

"SE LAMÍA TANTO SUS PROPIAS HERIDAS, QUE SE LAS AGRANDABA"

"SI ALGUIEN ES CAPAZ DE MORIR POR UN IDEAL, POSIBLEMENTE SEA CAPAZ DE MATAR POR ÉL"

"SONRÍE SIEMPRE, PUES NUNCA SABES EN QUÉ MOMENTO SE VAN A ENAMORAR DE TI"

"SI HOY TE CREES CAPAZ DE HACER ALGO BUENO, HAZLO"

"NO SABÍA QUE ERA IMPOSIBLE Y LO HIZO"

"NO HAY PEOR FRACASO QUE EL NO HABERLO INTENTADO"