INTRODUCCIÓN

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JOAQUÍN GÓMEZ CARRILLO, escritor de Cieza (Murcia), España. Es el autor del libro "Relatos Vulgares" (año 2004), así como de la novela "En un lugar de la memoria" (año 2006). Ha publicado igualmente cuentos, poesías y relatos en revistas culturales, como "La Sierpe y el Laúd", "Tras-Cieza", "La Puente", "La Cortesía", "El Ciezano Ausente", "San Bartolomé" o "El Anda"; o en el libro editado por Vita Brevis titulado "El hilo invisible". Así mismo, participa como articulista en el periódico "El Mirador de Cieza" bajo el título genérico: "El Pico de la Atalaya" (antes "La República de Cieza"). Ha publicado en internet el "Palabrario ciezano y del esparto".

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9/12/14

Senderos del Segura

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Noria de Don García en la margen izquierda del río Segura
Es otoño y el día amanece despacio, con una blandura suave que lo impregna todo. Hay nubecillas brumosas que dejan ventanas en el horizonte; sin embargo las telarañas del cielo impiden que se enfurezca el sol a lo largo de la mañana. El río Segura, rumor de aguas vivas tras los cañares verdes, se oye y se siente a la izquierda cuando caminamos a buen paso por el Argaz. A la otra mano vemos agricultores domingueros que cuidan de sus huertos con veneración, soñando quizá con el fruto noble de su trabajo. Hallamos paseantes, ciclistas y andarines que van a lo suyo recorriendo la curva de ballesta del camino, incluso algún trecho vamos a la par con amigos que gozan de la exultante sensación de ser libres.

Llegando ya a los sauces llorones, que descuelgan sus ramas hasta rayar la superficie del agua, ¡ay!, no quiero elevar la vista al cerro del Castillo y columbrar esa grúa bastarda que se iza en Siyâsa y esa construcción levantada al borde del precipicio sobre los importantes restos arqueológicos de la medina árabe. ¡Qué ocurrencia...! Tantos años deshaciéndose sin remedio la parte excavada del histórico despoblado y ahora, encima, se atreven con este desatino...

Al final del Rincón de San Pablo, cuyo microclima abrigado por los montecillos permite a las habas adelantarse con primor, el sendero se estrecha y el terreno se quiebra justo donde muere la acequia Andelma. Allí vierte con exiguo chorrito la cola de sus aguas, tomadas del río kilómetros arriba mediante una de las “Presas de Chápuli” en el paraje de la Parra. Dejamos atrás unos pescadores sentados en la orilla, que lanzan sus cebos al remanso tranquilo y observan pacientes, como si el mundo se redujera a la sencillez de mirar el corcho del arte: si se hunde tembloroso, algún barbo habrá mordido el anzuelo, y entonces hay que desplegar toda una técnica para cansar el pez poco a poco y conseguir sacarlo sin partir el sedal.

Caminamos ya por el Menjú, un vergel en otra época, cuando su propietario, Joaquín Payá, tuvo un sueño. Ahora agonizan los mandarinos, se han vuelto selváticos los jardines, se han hundido las pérgolas de los miradores, ha crecido por doquier la maleza y casi se han cegado los canales donde otrora alegraba el agua con su fluir. Allí mismo nace la acequia Charrara, que soterrada se dirige a regar cultivos en Abarán; hace tiempo arrancaron la puerta de la caseta y su foso interior inundado constituye un peligro para curiosos que se asomen a ella, que son muchos a diario. (¡Todos los alrededores de la destruida central hidroeléctrica y su interior mismo, asaltado por los ladrones de objetos metálicos que no han dejado títere con cabeza, es un enorme peligro para cualquiera, máxime si se trata de menores de edad. ¡Si embargo nadie se hacer cargo de esto, hasta que por desgracia haya que lamentarlo...!)

Río abajo, saliendo de lo que fue la maravilla del Menjú hacia el vecino pueblo de Abarán, me doy cuenta de que varias hayas están alfombrando el camino con sus hojas otoñales. No es un árbol propio de nuestras latitudes y pienso que quizá aquel empresario ilusionado mandó traerlas de tierras del norte, quizá de los valles cántabros o de las verdes riberas de Asturias. Creo que estos ejemplares deberían ser protegidos por su singularidad en este terreno. Mas si todo el conjunto del Menjú lleva años perdido y destruido por la desidia del abandono, por el vandalismo descarado, cuando no por el robo y la mano delictiva de los incendiarios, cómo se va a fijar nadie en estos árboles...

Por el término de Abarán, pasamos las norias de Carrelón y la Ñorica, y seguimos frente a la arboleda del “Parque”, donde antes hacían las verbenas de feria y actuaban los cantantes; luego, cambiando de margen del río por el puente viejo, nos dirigimos hacia el Jarral. (Ahora en otoño ya no bajan por el río, ¡a cientos!, las balsas repletas de gente ávida de aventura, cuyo plato fuerte de la emoción es dejarse caer en ruidoso tobogán por la amplia cascada). Pero hacemos unas fotos y continuamos con el objetivo de llegar a la Central de Nicolás, para lo cual atravesamos de nuevo el río por un estrecho puente y seguimos el gran canal.

¿Quien sería el tal Nicolás? Nos saca de dudas un abaranero viejo. “Fue empresario con éxito y benefactor de esta villa”. “Fue generoso con sus trabajadores, caritativo con los necesitados y altruista con su pueblo”. “Fue quien sufragó la construcción de la Ermita”. Y nos explica con orgullo que ante dicho templo, el busto en bronce de Nicolás Gómez Tornero, contempla año tras año la salida de los Santos Médicos.
©Joaquín Gómez Carrillo
(Publicado el 06/12/2014 en el semanario de papel "EL MIRADOR DE CIEZA")

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Cuentos del Rincón

Cuentos del Rincón es un proyecto de libro de cuentecillos en el cual he rescatado narraciones antiguas que provenían de la viva voz de la gente, y que estaban en riesgo de desaparición. Éstas corresponden a aquel tiempo en que por las noches, en las casas junto al fuego, cuando aún no existía la distracción de la radio ni el entoncemiento de la televisión, había que llenar las horas con historietas y chascarrillos, muchos con un fin didáctico y moralizante, pero todos quizá para evadirse de la cruda realidad.
Les anticipo aquí ocho de estos humildes "Cuentos del Rincón", que yo he fijado con la palabra escrita y puesto nombres a sus personajes, pero cuyo espíritu pertenece sólo al viento de la cultura:
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* Tres mil reales tengo en un cañar
* Zuro o maúro
* El testamento de Morinio Artéllez
* El hermano rico y el hermano pobre
* El labrador y el tejero
* La vaca del cura Chiquito
* La madre de los costales
* El grajo viejo
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Frases para la reflexión:

"SE CREYÓ LIBRE COMO UN PÁJARO, Y LUEGO SE SINTIÓ ALICAÍDO PORQUE NO PODÍA VOLAR"

"SE LAMÍA TANTO SUS PROPIAS HERIDAS, QUE SE LAS AGRANDABA"

"SI ALGUIEN ES CAPAZ DE MORIR POR UN IDEAL, POSIBLEMENTE SEA CAPAZ DE MATAR POR ÉL"

"SONRÍE SIEMPRE, PUES NUNCA SABES EN QUÉ MOMENTO SE VAN A ENAMORAR DE TI"

"SI HOY TE CREES CAPAZ DE HACER ALGO BUENO, HAZLO"

"NO SABÍA QUE ERA IMPOSIBLE Y LO HIZO"

"NO HAY PEOR FRACASO QUE EL NO HABERLO INTENTADO"