INTRODUCCIÓN

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JOAQUÍN GÓMEZ CARRILLO, escritor de Cieza (Murcia), España. Es el autor del libro "Relatos Vulgares" (año 2004), así como de la novela "En un lugar de la memoria" (año 2006). Ha publicado igualmente cuentos, poesías y relatos en revistas culturales, como "La Sierpe y el Laúd", "Tras-Cieza", "La Puente", "La Cortesía", "El Ciezano Ausente", "San Bartolomé" o "El Anda"; o en el libro editado por Vita Brevis titulado "El hilo invisible". Así mismo, participa como articulista en el periódico "El Mirador de Cieza" bajo el título genérico: "El Pico de la Atalaya" (antes "La República de Cieza"). Ha publicado en internet el "Palabrario ciezano y del esparto".

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16/1/16

Bienvenido 2016

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Grupo escultórico, del Maestro Solano, y pérgola en la Esquina del Convento, con el Pico de la Atalaya al fondo
Son solo convencionalismos, la noche vieja, el año nuevo; incluso la fecha en que se celebra la Navidad, el 25 de diciembre, ¡zun-zun-zun!, es también un “acuerdo” de los hombres, pues en realidad no sabe nadie ni se ha podido determinar por los evangelios cuándo, en qué día o en qué mes, nació Jesucristo; la Iglesia lo acepta así porque de alguna manera hay que celebrar tan importante acontecimiento cristiano, y qué mejor fecha que Nochebuena, ¡hala!, para qué nos vamos a marear... Lo que sí obedece a parámetros cósmicos y a leyes físicas del universo son los ciclos de las estaciones del año, los solsticios, los equinocios, las fases de la Luna y otros signos celestes conocidos y tenidos en cuenta desde la antigüedad por muchas civilizaciones, como el paso de los cometas, por ejemplo. Lo demás lo han inventado las personas, pero a pesar de ello, o precisamente por ello, damos tal importancia a ciertas fechas, aceptándolas como hitos del tiempo, que llegan a regir nuestras vidas en muchos aspectos.

Este rollo se lo he contado a ustedes para decirles que cuando todos los unos de enero entramos en un nuevo año, según nuestro calendario, el “calendario Gregoriano”, el más perfecto de los existentes en el mundo, mandado implantar por el papa Gregorio XIII el día 5 de octubre de 1582, ¡a la muerte de Santa Teresa, qué casualidad! (murió el 5 y fue enterrada al día siguiente, el 15, pues había que corregir diez días de atraso del anterior “calendario Juliano” y se los cepillaron de un plumazo); cuando nos tomamos la uvas, digo, y brindamos con cava catalán y nos felicitamos con alboroto y parece que estamos estrenando un nuevo ciclo de nuestra existencia, muchas veces nos hacemos propósitos para llevar a cabo durante los 365 días siguientes (este año, 366 por ser bisiesto) y creemos que, como empezamos a gastar el primer día de la primera hoja del almanaque (he utilizado el verbo “gastar” adrede), seremos capaces de cumplirlos y mejorar cosas de nosotros mismos, de nuestro entorno y de nuestras vidas.

Lo más propio es proponerse dejar de fumar, hacer algún deporte, aunque sea caminar por el río o la Atalaya, o ir al gimnasio para modelar en lo posible las curvas convexas que van apareciendo donde deberían estar las cóncavas o las de tableta de chocolate. Pero, ¡ay!, luego todo queda en agua de borrajas, porque uno normalmente es como es y vive como sabe. Sin embargo, si uno tuviese responsabilidades o capacidad para influir en la mejora de esta sociedad, en la de su pueblo al menos, sí que podría plantearse unas metas para las próximas cincuenta y dos semanas y media que nos esperan, por de pronto.

Uno procuraría trabajar primeramente en el valor del respeto. El respeto es la base de una sociedad. Miren, yo he estado hace poco en Suiza y allí la gente deja las bicicletas por la calle sin cadena ni candado, o allí la gente sube al autobús sin que nadie le pida el billete. Pues el respeto y la educación deben ser integrales, es decir, que abarquen todos los ámbitos y todas las actitudes de la persona. Alguien con respeto y educación se puede entender como una persona íntegra. Y en una sociedad respetuosa y educada, qué duda cabe, que da mucho más gusto vivir. Sin embargo, nuestro entorno social, nuestro sistema educativo y nuestro ámbito familiar (en líneas generales, ¡ojo!), presentan algunas, bastantes, carencias.

¿En dónde se manifiesta, a nivel de calle el respeto? Pues en no hacer nada que pueda molestar a nuestros conciudadanos: No ensuciar la vía pública (tan marrano es el acto de tirar al suelo un chicle o una colilla como el poner a los perros a mear en fachadas u otros elementos urbanos), no estacionar vehículos en lugares prohibidos, no exceder con estos los límites de velocidad y ruido, no causar molestias al vecindario de terrazas de bares, no obstaculizar las aceras al paso de las personas... Y sobre todo no transgredir las normas que nos atañen como ciudadanos.

¿En qué se manifestaría un aumento general del respeto? Pues en que nuestro pueblo estaría más limpio, que eso ya sería un logro; pero además en que la gente sentiría como suyas (que lo son) las instituciones, y como suyo el entorno urbano y el entorno natural. Si creciera el nivel de respeto por todo lo que nos rodea, llegaríamos incluso a enorgullecernos de vivir en este privilegiado lugar, que es Cieza. Y todo eso, que puede ser posible, porque otros pueblos y otros países lo han conseguido, propongo al menos soñarlo en las próximas 366 noches de viaje alrededor de nuestra estrella más querida: el Sol, hasta que, rodando, rodando, el mundo, volvamos un año más viejos al mismo punto de partida: las campanadas y las uvas.
©Joaquín Gómez Carrillo
(Publicado el 09/01/2016 en el semanario de papel "EL MIRADOR DE CIEZA"

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"El viaje de Viernes Santo". Relato publicado en la revista de Semana Santa "La Cortesía", el año 2007. Narra el periplo de unos zagales del Campo de Ricote que decidieron acudir a ver la procesión a Cieza atravesando la Sierra del Oro por el Collado del Portajo.

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Cuentos del Rincón

Cuentos del Rincón es un proyecto de libro de cuentecillos en el cual he rescatado narraciones antiguas que provenían de la viva voz de la gente, y que estaban en riesgo de desaparición. Éstas corresponden a aquel tiempo en que por las noches, en las casas junto al fuego, cuando aún no existía la distracción de la radio ni el entoncemiento de la televisión, había que llenar las horas con historietas y chascarrillos, muchos con un fin didáctico y moralizante, pero todos quizá para evadirse de la cruda realidad.
Les anticipo aquí ocho de estos humildes "Cuentos del Rincón", que yo he fijado con la palabra escrita y puesto nombres a sus personajes, pero cuyo espíritu pertenece sólo al viento de la cultura:
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* Tres mil reales tengo en un cañar
* Zuro o maúro
* El testamento de Morinio Artéllez
* El hermano rico y el hermano pobre
* El labrador y el tejero
* La vaca del cura Chiquito
* La madre de los costales
* El grajo viejo
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Frases para la reflexión:

"SE CREYÓ LIBRE COMO UN PÁJARO, Y LUEGO SE SINTIÓ ALICAÍDO PORQUE NO PODÍA VOLAR"

"SE LAMÍA TANTO SUS PROPIAS HERIDAS, QUE SE LAS AGRANDABA"

"SI ALGUIEN ES CAPAZ DE MORIR POR UN IDEAL, POSIBLEMENTE SEA CAPAZ DE MATAR POR ÉL"

"SONRÍE SIEMPRE, PUES NUNCA SABES EN QUÉ MOMENTO SE VAN A ENAMORAR DE TI"

"SI HOY TE CREES CAPAZ DE HACER ALGO BUENO, HAZLO"

"NO SABÍA QUE ERA IMPOSIBLE Y LO HIZO"

"NO HAY PEOR FRACASO QUE EL NO HABERLO INTENTADO"